Árboles 136
Alcornoque
El alcornoque es un árbol de gran importancia económica y ecológica, especialmente en la región mediterránea occidental. Su corteza gruesa y esponjosa es ampliamente utilizada para la fabricación de corchos, tapones, aislantes, aplicaciones navales y tejidos. Este árbol abunda en países como Marruecos, Argelia, Túnez, España, Portugal, Italia y Francia. Conocido también como chaparro o corco en algunas regiones, su nombre común es alcornoque.
Junto con los robles, encinas y castaños, el alcornoque pertenece a la familia de las fagáceas. Su denominación científica es Quercus suber L. Puede vivir hasta 500 años en estado natural, aunque su supervivencia está amenazada por diversos factores, especialmente en España, donde la regeneración es lenta debido a la actividad de pastoreo, incendios, la depreciación del mercado del corcho y el cambio climático.
Características de su hábitat
El alcornoque prospera en laderas y colinas de poca elevación, prefiriendo climas cálidos. Las heladas extremas pueden dañar sus hojas. Prefiere suelos silíceos, libres de rocas calizas, lo que facilita su oxigenación. La disponibilidad de agua es esencial; requiere unos 400 litros/m² al año, de los cuales al menos 100 litros/m² deben ser suministrados en verano a través de precipitaciones horizontales, rocío o acumulaciones subterráneas.
Distribución y conservación
A pesar de las amenazas, España sigue siendo uno de los territorios con mayor presencia de alcornoques, con aproximadamente 725 mil hectáreas, concentradas principalmente en Andalucía. El Parque Natural de Los Alcornocales es uno de los reservorios más impresionantes, abarcando 167,767 hectáreas en Málaga y Cádiz. Este parque no solo es un lugar para el disfrute, sino también para la conservación del alcornoque y la producción de corcho. Diversos estudios sugieren que el desarrollo de su corteza está relacionado con la evolución para protegerse del fuego.
Apariencia del alcornoque
La robustez es una de las principales características del alcornoque. En su juventud, se muestra regio y erguido, pero con el tiempo puede inclinarse. Su altura no sobrepasa los 20-25 metros. Destaca por su copa amplia y ramificaciones copiosas. Sus raíces son fuertes y pueden generar brotes propios. Las hojas son perennes, de 3 a 7 centímetros, ovaladas y de un verde penetrante en el haz.
Enfermedades y plagas
El alcornoque es susceptible a diversas enfermedades, especialmente por los descorches constantes. La Diplodia es un hongo que puede causar la muerte del árbol. El follaje puede ser afectado por la fumagina, causada por plagas como el pulgón, la cochinilla o la mosca blanca.
La floración y fruto del alcornoque
El alcornoque florece en primavera, aunque ocasionalmente lo hace en verano u otoño. Las flores masculinas son colgantes y amarillas, mientras que las femeninas son pedunculadas. El fruto del alcornoque, las bellotas, mide de 2 a 5 centímetros y empieza a desarrollarse cuando el árbol tiene de 10 a 12 años. Aunque son alargadas y vellosas, no son comestibles.
Propiedades del alcornoque
Además de la producción de corcho, el alcornoque se utiliza como alimento para el ganado. Tiene propiedades medicinales, principalmente debido a su efecto antiinflamatorio, que se atribuye al tanino presente en ramas, hojas y frutos. Se utiliza para tratar inflamaciones, infecciones bucales, úlceras y dolencias articulares. Para aprovechar sus beneficios, se recomienda preparar una infusión con una cucharada del fruto y una taza de agua, hirviendo y reposando antes de aplicar.
Liquidámbar
El liquidámbar es uno de los árboles más emblemáticos del otoño en regiones que experimentan las cuatro estaciones del año. Su impactante cambio de coloración durante esta estación lo convierte en un atractivo natural que adorna parques y jardines, destacándose por su belleza y aportando un toque especial al paisaje.
Conocido comúnmente como árbol del ámbar o estoraque, su nombre científico es Liquidámbar styraciflua, que significa «ámbar líquido». Esto se debe a la resina aromática que se extrae de su corteza, rica en compuestos gomosos. Pertenece a la familia de las Hamamelidáceas, lo que lo sitúa entre especies botánicas de gran interés ornamental y medicinal.
Características del Liquidámbar
El liquidámbar presenta hermosas hojas en forma de arce que, al llegar el otoño, se transforman en un espectáculo visual de tonos amarillos, rojos y burdeos, especialmente cuando reciben abundante sol y bajas temperaturas sin precipitaciones.
Este árbol es muy solicitado para embellecer espacios públicos y privados debido a su asombroso despliegue de colores. Alcanza una altura promedio de 10 a 40 metros y puede extenderse hasta unos 10 metros de ancho. Su forma cónica o piramidal es característica, tornándose más ancha con la edad. El tronco se distingue por sus hendiduras profundas y una corteza corchosa.
Floración
En primavera, el liquidámbar florece, aunque sus flores no son especialmente vistosas y, por lo tanto, no se utilizan con fines ornamentales. Lo curioso es que produce tanto flores masculinas como femeninas. Las femeninas son globosas y alargadas, mientras que las masculinas son más redondeadas y se agrupan en racimos terminales.
Los frutos, de apariencia capsular, se abren mediante dos valvas y crecen en grupos globosos. Contienen numerosas semillas comprimidas, con una ala membranosa, y miden aproximadamente cuatro centímetros de diámetro. Estas esferas marrones, cubiertas de espinas, cuelgan tras la caída de las hojas.
El desarrollo del liquidámbar es lento al principio, pero se acelera después de tres o cuatro años de plantado. Una vez alcanza la madurez, el crecimiento se estabiliza.
Debido a que no requiere poda frecuente, el liquidámbar es ideal para plantarse en calles y parques, ya que generalmente no interfiere con cables ni estructuras arquitectónicas. Su resistencia al clima adverso, capacidad de proporcionar sombra y frenar el viento lo hacen también adecuado para jardines residenciales.
Nueva Sección: Importancia Ecológica y Usos del Liquidámbar
El liquidámbar no solo es valioso por su belleza y propiedades medicinales, sino también por su importancia ecológica. Este árbol contribuye a la biodiversidad, ofreciendo refugio y alimento a diversas especies de aves e insectos. Su resina y las hojas caídas enriquecen el suelo al descomponerse, promoviendo un ecosistema saludable.
Más allá de sus beneficios ecológicos, el liquidámbar es utilizado en la industria de la perfumería y en la fabricación de productos de limpieza debido a su agradable fragancia. También se investiga su potencial en la elaboración de biocombustibles, lo que podría representar un avance en la búsqueda de fuentes de energía más sostenibles.
Cultivo del Liquidámbar
Para cultivar un liquidámbar, es esencial considerar la delicadeza de sus raíces; debe plantarse solo cuando estas estén bien desarrolladas. Aunque es un árbol resistente, no es recomendable sembrarlo en áreas con clima o suelo excesivamente secos, ni en suelos poco profundos o espacios reducidos que no permitan su crecimiento pleno.
Para un crecimiento óptimo, el terreno debe ser húmedo o contar con un buen sistema de riego. Idealmente, el suelo debe ser ácido para potenciar el colorido otoñal del árbol. Aunque no requiere poda continua, es recomendable eliminar la madera muerta al inicio del otoño, evitando excesos en regiones frías para no debilitar el árbol.
Su reproducción varía según la estación: a partir de semillas en otoño, por esquejes en verano y mediante acodo en primavera. Las semillas deben recolectarse cuando los frutos maduran, ya que se abren rápidamente. Para superar el letargo interno de la semilla, es aconsejable someterlas a un tratamiento antes de sembrarlas.
Propiedades del Liquidámbar
El liquidámbar es conocido por el aceite de estoraque extraído de su corteza interna, utilizado en la preparación de bálsamos y pomadas tanto comerciales como caseras. Este aceite es eficaz en el tratamiento de afecciones como ansiedad, bronquitis, gripes, tos, cortes en la piel, ahogo y sarna.
Además, actúa como un potente expectorante en casos de catarro crónico, asma y bronquitis, gracias a sus beneficios sobre las enfermedades respiratorias. También se emplea en el tratamiento de la gonorrea, leucorrea y diversas lesiones cutáneas, incluidas parasitosis, eccemas y ulceraciones.
Para obtener el bálsamo de estoraque, se realizan incisiones en el tronco del árbol para recolectar el aceite o resina. También es común su uso como ambientador, calentando el aceite para liberar su fragancia, similar a los sahumerios elaborados con hojas de eucalipto.
Tamarindo
El tamarindo es un árbol frutal de gran valor ornamental que se cultiva ampliamente en varias regiones tropicales del mundo. Este árbol no solo es apreciado por su belleza, sino también por su fruto, que tiene múltiples usos culinarios y medicinales. Originario de África Tropical y la India, el tamarindo se ha adaptado bien a diversos climas y su cultivo se ha extendido por muchos países. Su nombre científico es Tamarindus indica, y pertenece a la familia Leguminosae.
Características del tamarindo
El tamarindo es un árbol de crecimiento lento, que en su máximo desarrollo puede alcanzar una altura de 24 a 30 metros, con una amplitud de 12 metros y una circunferencia de 7,5 metros. Sus ramas son fuertes y flexibles, lo que las hace resistentes al viento. Su follaje es plumoso, compuesto por hojas pinnadas de 3 a 6 pulgadas, formadas por pequeñas hojuelas alargadas que se pliegan durante la noche. Las flores del tamarindo, de cinco pétalos y color rosa, contribuyen a su atractivo ornamental. La corteza del árbol se caracteriza por su tonalidad grisácea y aspecto resquebrajado.
El fruto del tamarindo
El fruto del tamarindo es una vaina similar a la de los frijoles, con una forma irregular, curva y abultada. Sus dimensiones varían entre 2 y 7 pulgadas de largo, y 4 de diámetro. A medida que madura, su pulpa verde y ácida se vuelve más dulce y jugosa, formando una pasta pegajosa con hilos fibrosos. La cáscara se torna quebradiza y las semillas endurecen. Generalmente, la vaina madura 10 meses después de la floración, conteniendo de 2 a 10 semillas envueltas en una capa protectora. El tamarindo se reproduce por semilla y comienza a dar frutos entre los siete y doce años, siendo productivo hasta los 40 o 60 años.
El tamarindo contiene un 20% al 30% de azúcares, 18% de ácidos orgánicos, 25% de agua y minerales como potasio, hierro y fósforo. También es rico en fibra, carbohidratos y flavonoides.
Beneficios para la salud
El tamarindo ofrece diversos beneficios medicinales. Es conocido por su capacidad para prevenir cálculos renales e infecciones urinarias gracias a su efecto diurético, derivado de su alto contenido de potasio. Además, es útil para tratar estreñimiento y problemas digestivos debido a sus propiedades depurativas. Su consumo, ya sea en jugo o al natural, puede ser parte de un régimen de control de peso. Las hojas del tamarindo también se utilizan para preparar tés que ayudan a regular la proliferación de parásitos intestinales.
Para un buen cultivo
El tamarindo prospera en áreas cálidas y es más susceptible al frío cuando es joven, por lo que necesita protección adicional en climas fríos. Prefiere suelos profundos, con buen drenaje y pH neutro entre 6,5 y 7,5. Aunque puede adaptarse a diferentes tipos de terrenos, estos suelos favorecen su desarrollo. Es esencial proporcionar abundante agua durante el verano para evitar la deshidratación.
El abono es crucial para el crecimiento del tamarindo. Se recomienda aplicar compuestos ricos en nitrógeno y fósforo, especialmente ante cambios irregulares. Una mezcla de 50 gramos de cada componente es adecuada durante los primeros cuatro años. Al finalizar el invierno, antes de la floración, es beneficioso aplicar materia orgánica descompuesta para prevenir enfermedades.
Reproducción, trasplante y poda del tamarindo
El tamarindo es poco exigente en cuanto a cuidados y se reproduce fácilmente por semilla o injerto. Un sustrato arenoso y un alto índice de humedad son ideales para preparar un semillero. La germinación ocurre entre ocho y diez días. Cuando la planta alcanza cinco centímetros, se puede trasplantar a otra vasija. Este procedimiento, conocido como repicado, consiste en trasladar la planta a un matero con alveolos más grandes o pequeños tiestos, cuidando de no dañar las raíces. Esto fortalece tanto el sistema radicular como el foliar, controla la altura de los tallos y permite seleccionar las plantas mejor germinadas para la siembra final.
Con el tiempo, es recomendable eliminar las ramas secas y cruzadas para mejorar el flujo de aire, prevenir enfermedades y favorecer la producción.
Granado
Científicamente se le conoce como Punica granatum, pero su nombre común es granado. Pertenece a la familia Lythracea, y es el árbol de la granada, una fruta que se cosecha de otoño a invierno, en el Mediterráneo, Sudamérica y sur de Estados Unidos, y es considerada en algunas culturas símbolo del amor y la fertilidad.
Chirimoya
La chirimoya es una fruta tropical que despierta el interés tanto por su exótico sabor como por sus beneficios nutricionales. Originaria de Sudamérica, esta fruta ha conquistado paladares en diversas regiones del mundo gracias a su distintivo aroma y sus propiedades saludables.
Es una de las 2 mil especies de la familia de las Annonáceas. Su forma se compara con la de un corazón y prospera en las zonas cálidas de Perú, Colombia, Ecuador, España, Portugal, Australia, Nueva Zelanda y otros países de América Tropical y Europa. La chirimoya es una fruta carnosa y dulce, con un aroma similar al de la canela. Proviene de un árbol llamado chirimoyo, que puede alcanzar hasta 8 metros de altura.
La chirimoya (Annona Cherimola Mill), pertenece al género Annona. La planta que la produce tiene ramificaciones bajas, con hojas ovales, envueltas por una partícula gamuzada. De ellas brotan pequeñas flores que crecen solas, en pares o en grupos de tres. Se cosecha en otoño, hasta principios de la primavera.
La zona limítrofe entre Ecuador y Perú figura como lugar de origen de la chirimoya, aunque también se mencionan Chile y Colombia como cuna de las primeras plantaciones. Fue con el descubrimiento de América cuando se introdujo en Oriente y África, y se le bautizó como «manjar blanco».
Características de la Chirimoya
La chirimoya es verde por fuera y está cubierta de pequeñas protuberancias, parecidas a escamas de reptiles. Internamente, es blanca y se compone de unos grumos gelatinosos que cubren semillas negras, ovoides y brillantes. En su madurez, puede llegar a medir hasta 80 milímetros y pesar un kilo.
La costa granadina, entre Almuñécar y Motril, en España, destaca actualmente como una de las principales regiones de producción, aunque también se cultiva en Chile, Costa Rica, México, Guatemala, Argentina, Israel y EE.UU., entre otras naciones.
Se adapta bien a climas frescos, pero relativamente secos, con temperaturas entre 14ºC y 24ºC. El crecimiento de la planta es lento durante los primeros cuatro años, pero luego se desarrolla rápidamente. Se propaga por injertos, y los sembradíos requieren de métodos efectivos para prevenir plagas y enfermedades, tales como la mosca de la fruta y los hongos.
Valor Nutricional y Beneficios para la Salud
Luego de dos o cuatro días de ser recogida, la piel de la chirimoya adopta una tonalidad amarillenta y, en ocasiones, ennegrecida, indicando su madurez, momento idóneo para su consumo.
Además de agua, la chirimoya contiene hidratos de carbono, minerales, vitaminas del grupo B y vitamina C. Este último compuesto fortalece el sistema inmune y fomenta la producción de colágeno, además de la formación de huesos, dientes y glóbulos rojos. También promueve la absorción de hierro y actúa como un potente antioxidante, lo cual podría retrasar el envejecimiento.
La chirimoya aporta también potasio, crucial para la transmisión y generación del impulso nervioso y la actividad muscular normal. Su contenido de fibra mejora el funcionamiento intestinal, previene el estreñimiento, controla los niveles de glucosa en sangre y reduce el colesterol.
Es rica en calcio, fósforo, hierro, vitamina A y proteínas, por lo que se recomienda para personas con anemia, descalcificación, osteoporosis, patologías renales y problemas de concentración y memoria.
Usos y Aplicaciones de la Chirimoya
Lo mejor de la chirimoya es que es una fruta de fácil digestión, ideal para personas convalecientes, ancianos, niños en etapa de crecimiento y embarazadas. En dietas, es adecuada porque disminuye la ansiedad, aunque su consumo debe ser moderado debido a su alto contenido de fructosa y calorías.
Los pacientes con hipertensión o problemas cardíacos pueden incluirla en su dieta, ya que es baja en sodio. Además, la chirimoya tiene un potente efecto reductor de la fatiga, el decaimiento y la depresión, siendo tranquilizante y beneficiosa para el control de comportamientos compulsivos.
De sus semillas se extraen sustancias utilizadas en productos para tratar migraña, gota, cálculos y piojos, y también para fabricar insecticidas. En zonas rurales, las semillas se pulverizan, se mezclan con ceniza y se tamizan para obtener estos efectos.
Consejos para su Consumo y Conservación
La chirimoya al natural es deliciosa. La mejor manera de conservarla es en el refrigerador, a una temperatura de 8 a 15 ºC, siempre y cuando esté madura; de lo contrario, se retrasará su proceso de maduración.
Su sabor se asemeja al de la frambuesa, la fresa y el plátano. Para protegerla de la oxidación, se puede aderezar con unas gotas de jugo de lima o limón. En puré, cremas, zumos, helados o mermeladas también es sabrosa. Hay quienes la utilizan para preparar rellenos de tortas o pastelillos.
Se puede consumir a cualquier hora del día, aunque se sugiere evitarlo después de comidas copiosas para no causar gases o reacciones intestinales debido al exceso de azúcar.
Al comprar chirimoyas, es vital asegurarse de que no estén partidas y que su olor sea fresco. En algunos lugares, se venden envasadas; las de etiqueta roja suelen ser de mejor calidad. Si se adquiere verde, se puede dejar madurar en casa, en un lugar libre de humedad. La manipulación debe ser cuidadosa ya que su concha es muy sensible al tacto.
Alcanfor
El árbol de alcanfor, conocido científicamente como Cinnamomum Camphora, es una planta majestuosa originaria de Asia, especialmente de China, Japón y Taiwán. En estas regiones, el árbol es venerado y a menudo se le asocia con el concepto de «árbol de la vida». Además de su uso en la fabricación de muebles debido a la calidad de su madera, el alcanfor es reconocido mundialmente por las propiedades medicinales del aceite que se extrae de él. Este árbol de follaje perenne no solo es un impresionante ornamento en grandes jardines, sino que también desempeña un papel crucial en la medicina tradicional y moderna.
Descripción del alcanfor: Sus características
El Cinnamomum Camphora pertenece a la familia de las Lauráceas y es un árbol que puede alcanzar hasta 20 metros de altura. Sus ramas son frágiles y sus hojas perennes, de forma alternada, ovaladas y pecioladas, presentan un atractivo color verde brillante. Durante el otoño, algunas hojas pueden adoptar un tono rojizo llamativo. Las hojas están dotadas de tres nervios principales y pequeñas glándulas en sus axilas.
Las flores del alcanforero se presentan en panículas corimbosas y aparecen a finales del otoño y principios de la primavera. El fruto es una baya globosa que pasa de un color rojizo a negro al madurar. Este árbol no solo es ornamental, sino que también actúa como un eficaz repelente de polillas y otros insectos.
El alcanforero es resistente a climas extremos, incluidas las heladas intensas, y se desarrolla mejor en lugares de semisombra, evitando la exposición directa al sol.
Propiedades del alcanfor
El aceite de alcanfor se extrae por destilación de la madera del árbol. Este producto semisólido, con una fórmula química de C10H16O, se caracteriza por su consistencia cristalina y cerosa y su fuerte aroma acre. Aunque hoy en día el alcanfor puede ser sintetizado, su uso tradicional data de tiempos antiguos.
Actualmente, el alcanfor se utiliza en diversos productos, desde repelentes de polillas y bálsamos para aplicaciones externas en áreas inflamadas, hasta en la pirotecnia. En el campo de la entomología, es empleado para proteger colecciones de insectos de daños.
Geles a base de alcanfor son conocidos por aliviar síntomas de golpes y torceduras, ya que crean una sensación refrescante similar al mentol. También actúa como un anestésico leve y localizado. En forma de pastillas, se utiliza para mantener alejados a animales domésticos que marcan territorio con orina.
Sin embargo, su uso está restringido debido a sus principios activos. Aunque posee propiedades antisépticas, analgésicas locales y antipruriginosas, debe utilizarse con precaución en forma de linimentos, soluciones con alcohol, geles y pomadas para aliviar dolores articulares y musculares.
Usos medicinales y precauciones
El alcanfor es un ingrediente en ciertos medicamentos por sus propiedades expectorantes y, aunque no se recomienda universalmente, se utiliza como descongestivo nasal. No obstante, puede irritar las mucosas y su uso ha sido rigurosamente revisado por diversas entidades. No debe incluirse en tratamientos para problemas hepáticos, cálculos biliares o afecciones renales, y está desaconsejado su uso por vía parenteral debido a efectos tóxicos posibles.
El alcanfor en el jardín
Para quienes deseen cultivar este imponente árbol ornamental, es importante elegir suelos arenosos y bien drenados, enriquecidos con materia orgánica como abono. La multiplicación se realiza mediante semillas, que deben estar libres de pulpa y ser utilizadas pronto debido a su corta capacidad germinativa. Alternativamente, se pueden usar esquejes semi leñosos para facilitar el enraizamiento. El riego debe ser moderado.
Es crucial recordar que, debido a sus principios activos, el árbol de alcanfor puede ser tóxico para algunas aves, lo que lleva a algunos jardineros a optar por otras especies del género Cinnamomum.
Ficus benjamina
El Ficus benjamina, también conocido como ficus común o simplemente ficus, es una planta ampliamente utilizada como elemento ornamental debido a su atractivo visual y facilidad de cultivo. Perteneciente a la familia de las Moraceae, está estrechamente emparentado con la higuera. Su uso decorativo es común en interiores de hogares, oficinas y accesos a complejos residenciales. Sin embargo, en algunas ciudades se ha limitado su uso en espacios públicos debido a su potente sistema radicular, capaz de causar daños significativos a estructuras cercanas, aceras y tuberías subterráneas. Originario del sureste asiático y de regiones del norte y sur de Australia, su cultivo como planta de interior se ha extendido globalmente.
Descripción del Ficus benjamina: Sus características
El Ficus benjamina es un árbol de hojas perennes con una copa amplia, globosa y frondosa. En su hábitat natural, puede alcanzar alturas de entre 15 y 20 metros. Su tronco es delgado, con una corteza lisa de color gris o blanquecina, y en ejemplares adultos se observan raíces aéreas.
Sus hojas, de un verde intenso, presentan variaciones de tonalidades según su edad; las más jóvenes son de un verde claro y brillante, mientras que las más viejas adquieren un verde oscuro y grueso. Tienen forma ovalada, con una longitud de 4 a 8 centímetros y un ancho de 2 a 4 centímetros. El pecíolo no supera los 2 centímetros.
Aunque sus frutos no son comestibles para los humanos, resultan ser un manjar para las aves. Estos frutos son sésiles y axilares, con colores que oscilan entre el rojo, púrpura y amarillo.
Durante el invierno, el Ficus benjamina reduce su crecimiento, pero en primavera muestra un vigoroso brote de nuevas hojas, manteniendo este crecimiento hasta el otoño. Las condiciones de temperaturas altas durante el día y moderadas en la noche favorecen su desarrollo.
Ficus benjamina en el Paisajismo Urbano
En el paisajismo urbano, el Ficus benjamina ha sido una opción popular por su estética y facilidad de mantenimiento. Sin embargo, su sistema radicular agresivo presenta desafíos. Muchos municipios ahora prefieren alternativas que sean menos invasivas para las infraestructuras subterráneas. Es importante considerar el espacio disponible y las características del suelo antes de plantar un Ficus benjamina en áreas urbanas.
Cultivo del Ficus benjamina
Debido a su sistema radicular poderoso, se recomienda su cultivo en macetas u otros recipientes de gran tamaño cuando se utiliza como planta ornamental. Para jardines, se sugiere plantarlo en canteros que limiten la extensión de sus raíces.
El Ficus benjamina prospera en tierra de jardín con un alto contenido de turba y materia orgánica. Para mejorar el drenaje, se puede añadir una sexta parte de arena. A partir de los dos meses de plantado, se recomienda fertilizar con un fertilizante líquido para promover un rápido desarrollo de la planta. Si las raíces comienzan a verse apelmazadas, es necesario trasplantarlo a un contenedor más grande.
La reproducción del Ficus benjamina se puede realizar mediante esquejes o acodos aéreos. En el primer caso, se corta una rama joven de unos 12 centímetros, dejando 5 centímetros sin hojas para enterrar en la maceta. En el segundo método, se realiza una incisión en una rama joven, se aplican hormonas de crecimiento, y se cubre con musgo y una bolsa de plástico. Una vez que se desarrollan raíces, se planta en una nueva maceta. Es recomendable trasplantar el ficus cada dos años durante la primavera.
Cuidados del Ficus benjamina
El Ficus benjamina se adapta bien a condiciones de sequedad en interiores, especialmente en ambientes calefaccionados, pero es crucial establecer un régimen de riego adecuado. Se debe regar dos veces por semana, manteniendo buenas condiciones de humedad en el suelo y asegurando un correcto drenaje. En invierno, el riego puede reducirse a cuando el suelo se haya secado.
En épocas de calor o en ambientes calefaccionados, se aconseja pulverizar las hojas con agua y limpiar con un paño húmedo para asegurar la correcta respiración de la planta.
La poda debe realizarse en primavera. Si se desea evitar el crecimiento vertical, se puede podar la yema principal. Dado que es una planta de copa frondosa, la poda mejora la aireación. Se deben retirar ramas en mal estado o con crecimiento irregular para mantener una buena apariencia ornamental.
Ficus carica (higuera)
El ficus carica, popularmente conocido como higuera, es un árbol muy apreciado por su fruto, el higo, y su domesticación y consumo se remonta al período neolítico, según los estudios de fósiles encontrados. Esta planta es originaria de Asia Menos, pero su cultivo y, hasta su crecimiento silvestre, se ha extendido a gran parte del plantea, sobre todo en la zona del Mediterráneo. En muchas culturas de la antigüedad, el ficus carica fue considerado un símbolo de la abundancia ya que requiere poco cuidado y provee abundantes frutos.
Araucaria
Perteneciente al género de las coníferas, la araucaria es una las 19 especies que integran la familia de las Araucariaceae. Estos árboles de gran porte, en la actualidad son originarios del hemisferio sur, fundamentalmente de Argentina, Chile y Nueva Caledonia, en Oceanía. Tal y como demuestran los fósiles encontrados en el hemisferio norte, la araucaria es una especie que está presente en la tierra desde hace millones de años. Las laderas de la Cordillera de los Andes es su terreno preferido, por eso en esas áreas es posible encontrar importantes bosques de araucaria.
Laurel
En la Antigua Roma, los emperadores lucían una corona confeccionada con 2 ramas de laurel. Era el símbolo del triunfo y ponía de manifiesto las campañas victoriosas que cada emperador lograba para engrandecer ese gigantesco imperio. El laurel o Laurus nobilis, tal su denominación científica, es un árbol que se encuentra presente en la cocina, en usos medicinales y que originalmente proviene de las zonas del Mediterráneo.